
Qué significa “Buen Suceso de la Purificación”
enero 6, 2026Introducción
Entre los acontecimientos más impactantes asociados a la Virgen del Buen Suceso se encuentra el milagro ocurrido en 1941, cuando numerosos testigos afirmaron haber visto el movimiento de los ojos de la sagrada imagen. Este hecho marcó profundamente la fe del pueblo quiteño y dejó una huella imborrable en la historia religiosa del Ecuador.
El contexto del milagro
En 1941, el Ecuador atravesaba un periodo de tensión nacional y de profunda incertidumbre social. Fue en este contexto que, dentro del Monasterio de la Inmaculada Concepción, varias religiosas y fieles presenciaron cómo los ojos de la Virgen parecían moverse, cambiar de expresión e incluso reflejar tristeza y advertencia.
El hecho se repitió ante distintos testigos, en diferentes momentos, lo que llevó a que el acontecimiento fuera ampliamente comentado y documentado.
Testimonios y repercusión
Los testimonios coinciden en describir una experiencia profundamente espiritual, lejos de la curiosidad sensacionalista. Para muchos, el movimiento de los ojos de la Virgen del Buen Suceso fue una llamada a la conversión, a la oración y a la reparación por los pecados del mundo.
Aunque la Iglesia siempre actúa con prudencia ante este tipo de fenómenos, el impacto espiritual del suceso fue innegable y fortaleció la devoción mariana en Quito y en otras regiones del país.
Significado espiritual del milagro
Más allá del fenómeno visible, el milagro del Buen Suceso en 1941 puede entenderse como un signo maternal: María que mira a sus hijos, advierte, acompaña y llama a volver a Dios. No se trata de un espectáculo, sino de un gesto de misericordia.
El Buen Suceso y la fe hoy
A más de ocho décadas del acontecimiento, el milagro sigue invitando a la reflexión. En tiempos de crisis espiritual y moral, la Virgen del Buen Suceso continúa recordando la importancia de la conversión personal y de la fidelidad a la fe católica.
Holy Andes recoge este acontecimiento no como una curiosidad histórica, sino como un llamado vivo a profundizar en la fe y a redescubrir el sentido espiritual de la historia.


