
La historia de la Virgen del Buen Suceso en Quito
enero 6, 2026
El milagro del movimiento de los ojos de la Virgen del Buen Suceso en 1941
enero 6, 2026Introducción
El título “Buen Suceso de la Purificación” encierra un significado teológico profundo que muchas veces pasa desapercibido. Comprender su sentido es clave para entender la espiritualidad particular de esta advocación mariana y el mensaje que la Virgen quiso transmitir desde Quito al mundo entero.
La Purificación de la Virgen María
La Purificación hace referencia al episodio evangélico en el que María y José presentan al Niño Jesús en el Templo, cumpliendo humildemente la Ley de Moisés. Aunque María no necesitaba purificación, se somete libremente a la ley, dando ejemplo de obediencia, humildad y fidelidad a Dios.
Este acto silencioso es, en sí mismo, un “buen suceso”: el triunfo de la obediencia sobre el orgullo y del amor sobre la rebeldía.
El “Buen Suceso” como voluntad de Dios
En la espiritualidad católica, un “buen suceso” no se mide por el éxito humano, sino por la conformidad con la voluntad divina. Bajo este título, la Virgen enseña que incluso las pruebas, sufrimientos y crisis pueden convertirse en instrumentos de gracia cuando se viven con fe.
Por ello, el Buen Suceso no promete una vida sin dificultades, sino una vida sostenida por la fidelidad a Dios.
Un mensaje para tiempos de crisis
El significado del Buen Suceso adquiere especial relevancia en contextos de confusión doctrinal y crisis moral. La Virgen se presenta como modelo de orden interior, pureza de fe y firmeza espiritual, recordando a la Iglesia la importancia de la vida sacramental y de la obediencia a Dios.


